Bogotá, Colombia – En la Capilla de la Presentación, de la Casa Central, Provincia de Bogotá, el pasado domingo 19 de Julio de 2026, la comunidad de hermanas, familiares y amigos para celebrar un acto de fe, testimonio misionero y entrega total al Señor: las Bodas de Oro de la Hna. María Ulcelina Largo Barajas, quien a consagrado su vida al servicio de la Iglesia y de los más sencillos, bajo el Carisma de caridad.
La celebración Eucarística, presidida por Fray Carlos Ariel Betancourth Ospina, O.P, fue un espacio de profunda gratitud comunitaria por el servicio misionero prestado por la H. María en diferentes zonas de la geografía nacional y también internacional, una verdadera ofrenda de gracias a Dios por el don de su vocación y por los frutos que, a lo largo de cincuenta años, ha dado su entrega religiosa.
En su homilía, Fray Carlos Ariel resaltó cómo el Reino de Dios se hace visible en la vida de la Hna. María, a quien describió como una sembradora que ha esparcido la semilla buena en los distintos lugares de misión donde Dios y su Congregación la han enviado.
El celebrante recorrió los principales frentes de ese servicio misionero:
- El trigo bueno sembrado entre las comunidades indígenas, donde la hermana compartió vida y misión.
- El acompañamiento a las parroquias en las que ha servido a lo largo de estos años.
- La pastoral en centros educativos, formando y acompañando a niños y jóvenes.
- Su entrega misionera en las comunidades locales, donde ha dejado huella de servicio y cercanía.
Este recorrido puso de manifiesto que las Bodas de Oro de la Hermana no celebran solo un número de años, sino un camino concreto y fecundo: el de una religiosa que ha llevado el Evangelio a lugares diversos, adaptándose a cada realidad y comunidad, siempre con el mismo ardor misionero que la impulsó desde el inicio de su consagración.
Al finalizar la Eucaristía, la Hna. María, tomó la palabra para agradecer a todos los presentes —hermanas de comunidad, familiares y amigos— por acompañarla en este significativo aniversario, cerrando así, en clave de gratitud, un día que resumió cincuenta años de fidelidad y servicio.
La Capilla de la Presentación fue así testigo de una celebración que unió a toda una comunidad en torno a una misma certeza: que la fidelidad sostenida en el tiempo, como la de la Hna. María Ulcelina Largo Barajas, sigue siendo hoy un signo vivo del Reino de Dios.


