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Cinco reliquias de la Beata Marie Poussepin fueron entronizadas en una Eucaristía llena de fe, memoria y cariño de familia

Bogotá, 14 de octubre de 2026: En la Capilla de la Presentación, en la Casa Central de Bogotá, las Hermanas se reunieron para celebrar a su Fundadora, la Beata Marie Poussepin, y para recibirla de una manera muy especial: con cinco reliquias que ahora la harán presente en distintos lugares de la Provincia.

“Las reliquias son restos físicos, vestuarios u objetos vinculados a Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen María, los apóstoles o los santos. La Iglesia las ha usado siempre como una ayuda para alimentar la fe. Las que se presentaron hoy son sencillas y, por eso mismo, conmovedoras: un pequeño fragmento de la tela que envolvió los restos mortales de Marie Poussepin cuando fueron exhumados en 1928, durante el proceso de su causa de canonización”.

Casi cien años después, ese trocito de tela llega a manos de sus hijas como un abrazo que cruzó el tiempo.

La celebración Eucarística   fue presidida por Fray Miguel Guillermo Canedo Castro, O.P., Promotor Provincial para la Familia Dominicana en Colombia. Durante la Eucaristía se hizo memoria agradecida de la Fundadora quien como “buena samaritana”, supo acoger la miseria, transformar el dolor y favorecer a quienes acudían a ella mediante una respuesta eficaz, la caridad.  los cantos de la celebración entonados por estudiantes del colegio de la presentación de las ferias ayudaron a la emotiva celebración dando su carácter solemne y orante.

Las reliquias no se quedarán guardadas. Serán expuestas en lugares que cuentan la historia y la misión de la Congregación:

  • En la Capilla de la Presentación, de la Casa Central, donde estuvo la sede de la primera provincia de la Congregación.
  • En la capilla de la Casa Provincial, centro del actual gobierno de la Provincia de Bogotá.
  • En la Clínica Palermo, donde los enfermos, destinatarios especiales del servicio caritativo de Marie Poussepin, acuden a orar en sus angustias y dolores.
  • En las comunidades de Miramonte y San José de los Nogales, casas de Hermanas mayores, lugares de oración y de entrega vivida hasta el final, en el amor y el servicio.
Estas reliquias se entronizan para la veneración pública de la Beata y para que su conocimiento y su devoción crezcan, con la esperanza puesta en su pronta canonización. 

Esta celebración tuvo una emotiva invitación:  vivir con hondura el carisma heredado y dar testimonio de él con una vida de ardiente caridad. También se invita a visitarla, a contemplarla y a conversar con ella en la intimidad del corazón. Se invita a peregrinar en grupos y comunidades para pedirle que presente al Señor nuestras súplicas y encienda en nosotros el amor a Dios y a los hermanos, para vivir y morir en el ejercicio de la caridad. Así se atrae la pronta canonización de quien fue beatificada como Apóstol Social de la Caridad.

Al terminar la Eucaristía, Hna. Luz Marina Socha, Priora Provincial, entregó las reliquias a las Prioras de cada una de las comunidades donde serán veneradas. Fue un gesto sencillo, pero cargado de significado: la Madre queda confiada al cuidado de sus hijas.

La jornada terminó con un fraterno compartir en honor de la Fundadora en su onomástico, entre sonrisas, conversación y gratitud.

Hoy Marie Poussepin tiene un lugar en cada capilla, en cada pasillo y en cada oración. Y esperamos que pronto también lo tenga en el altar de toda la Iglesia.

 

¡Beata Marie Poussepin, ruega por nosotros!

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