Bogotá, Agosto 22 de 2026: Un “pueblo saludable” para honrar a las hermanas mayores: fiesta, memoria y gratitud en comunidad.
Con risas, abrazos y un recorrido lleno de simbolismo, la Provincia celebró el Día de la Hermana Mayor, una jornada dedicada a agradecer la vida y la vocación de aquellas religiosas que han entregado décadas de servicio a la misión en distintos lugares.
La actividad central del encuentro fue la instalación de un “pueblo saludable”, en el patio central de la Casa Central, en Bogotá. Un espacio recreado especialmente por la comisión de salud, donde las hermanas pudieron recorrer diferentes stands pensados para estimular su vitalidad corporal y cognitiva.
Cada parada del recorrido combinó entretenimiento y bienestar, brindando tips y dinámicas que mantuvieron activa la mente y el cuerpo de las homenajeadas durante toda la jornada.
En este particular “pueblo”, las hermanas tuvieron la oportunidad de interactuar con distintos personajes que le dieron vida a la propuesta: el alcalde, el párroco, un policía, payasos y el apoyo incondicional de estudiantes de Formasalud, las acompañaron en un recorrido cargado de alegría y cercanía. Los stands, además, fueron diseñados para evocar las vivencias y recuerdos de los años en misión, así como algunas de las obras más representativas de la Provincia, fortaleciendo así los lazos de memoria e identidad.
Entre cortos desplazamientos, juegos, fotografías y momentos de encuentro, y la participación especial de un cuentero, aportado por la caja de compensación CAFAM, las hermanas mayores disfrutaron de una jornada que sus compañeras de comunidad describieron como “sus años hechos bendición para todos los que las vemos vivir”.
La celebración se destacó también por la unión entre religiosas y laicos, quienes compartieron el espacio dando gracias, apoyándose mutuamente y bendiciendo juntos el don de los años vividos. Esta integración reflejó uno de los valores centrales de la jornada: la vida celebrada en comunidad como camino hacia una transformación profunda.
Al cierre del evento, se extendió un agradecimiento especial a las hermanas organizadoras, cuyo trabajo hizo posible este espacio de celebración y gozo fraterno, recordando que honrar a quienes han dado su vida a la misión es también una forma de mirar hacia el futuro con esperanza y gratitud.


